lunes, 17 de junio de 2013

Mi ideología (parte 2)



Aunque no vayamos a las armas la política siempre será un acto de guerra contra el opositor. Llevamos a las urnas nuestras ideas para que sea la mayoría quien decida que ideología (que proyecto de administración social) dirija el destino de todos durante un marco determinado de años. Esta sucesión del poder impide que una ideología degenere y decaiga por completo en el rechazo general. Es decir, un marco pequeño de tiempo hace a un partido y a una ideología inocente por sus constantes equivocaciones.  El relevo de poder hace inocente al estado de las maquinaciones y errores de los partidos, pese a que en otros sistemas los mismos errores habrían derrocado dictadores y reyes, forzándonos a pensar otro camino.  Siempre hay factores no negociables dentro de este régimen. Siempre cambiarán los rostros, pero la política interior será la misma tras cada relevo.

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domingo, 16 de junio de 2013

Mi ideología ( parte I)



Los tiranos son seres inagotables. Los demócratas son criaturas insustanciales y aburridas. Nunca nos cansaremos de odiar y amar a los tiranos, pues ellos encarnan la cúspide de la ambigüedad entre el odio y el amor. Salvadores y verdugos, ejercen a la perfección el papel de dios y de demonio a la vez. Esta increíble capacidad hace que los hombres se ofrezcan para chocar incluso contra aquellos que aman.

“un tirano, antes que nada, te obliga a tomar una posición”

Sin la guía del tirano, los conceptos del mal y del bien son ambiguos y triviales. La existencia del tirano esclarece toda perturbación moral. A su lado los demócratas son seres inseguros e hipócritas. Mientras el tirano existe parece clara y palpable la diferencia entre los ángeles y los demonios. Esta neblina moral es el primer requerimiento para el florecimiento de la monstruosidad.  

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miércoles, 27 de marzo de 2013

Conversación sobre el teatro


acontecida en una famosa  y solemne Catedral.


—Supongo que es una ausencia total del sentido de lo escénico, porque quienes se postran al altar escenificando un milagro son pésimos actores. Gritan maúllan, lloran con demasiada frecuencia. Es algo repelente mucho antes de ser superficial. Pero el hecho es que a la gente la agrada. A la final lo divino siempre ha sido un artilugio escénico. Los lazos que amarran al teatro y a la religión son muy grandes.  Creo que si alguien tuviese que vérselas hoy en día realmente con un milagro perdería la razón, y no diría exclamaciones tan pintorescas.

—En eso tienes razón—le respondí— Por eso la verdad religiosa no puede interpretarse fuera del altar, del sitio sagrado, de su entorno representativo. La religión nació del teatro y no al revés, pienso yo.

—pero la pérdida de la majestuosidad en los rituales es algo muy lamentable. La religión ha ido involucionando para poder mantenerse en pie. En realidad los rituales son el medio por el cual los seres humanos quieren tener la impresión de que comparten una realidad. En el fondo desconfían de la percepción, de la experiencia de los otros.  Los rituales les aseguran cierta sincronización. La individualidad es un evento demasiado reciente como para encontrar un lugar en las escenificaciones del ritual. De hecho, el ritual nos enseña que durante casi toda su historia el hombre ha anhelado la sumisión y desaparición de su voluntad y libertad en los designios del destino.  La libertad es una incertidumbre dolorosa. Y los rituales en cambio son una cómoda certeza.

—llevamos cinco siglos alegando que buscamos la verdad. Ese es un concepto nuevo para mí.  En esa búsqueda infructuosa y malintencionada de la verdad en lo humano terminamos redundando en una vacía desnudez. Sin embargo nunca lo escénico había permeado tanto la sociedad llana. Todo a nuestro alrededor es escénico pero superfluo, vacío y muy primitivo. No sólo en la religión. La televisión es una puesta en escena que carece por completo de sutilidad y de elegancia. Piénsalo detenidamente. Las artes florecieron en un mundo en donde las verdades de los cuerpos estaban escondidas tras maquillaje, pelucas y  vestimentas frondosas. Aquellas eran realmente hermosas mentiras. Hoy en día llegamos al límite del cuerpo. No podemos seguir desnudando al cuerpo sin convertirnos en asesinos.

—Precisamente, es lo que queda tras insistir en descubrir lo que se encuentra detrás del telón. Nos han sometido a agotar todas las facetas estéticas del vacío humano, pero ya no estamos cansando de nuestro propio tedio. Intentamos someter a los actores a la desnudez. Les arrancamos a los sacerdotes su túnica y esperamos en ellos sinceridad. ¡Vaya sorpresa! todo resultó siendo mentira. Nos comportamos como niños ingenuos intentando encontrar la magia detrás del ilusionista. Pero descubrir la verdad no nos hace felices. No hay nada más inhumano que esa verdad acomodada que pretende arrancar cualquier construcción simbólica alrededor del cuerpo. En realidad el arte no persigue objetos sólidos, ni verdades observables. Tampoco lo hace a su modo la religión. Todo lo que buscamos es plenitud. Tengo la sensación de que la primera persona que pronunció la frase " las mejores cosas de la vida son inmateriales" no pensaba en lo espiritual. La espiritualidad en realidad sólo es una forma de catalogar la intuición. Lo hemos olvidado  Hemos olvidado la plenitud de los símbolos, y la belleza de los rituales. Ya que no existe forma de sincronizarlos con la percepción de los otros, nos sentimos solos.  Por eso somos seres tristes y vacíos. por eso nos entregamos a rituales obsoletos y  vulgares, por eso los cristianos confunden a dios con la plenitud. 

—En definitiva, existe una diferencia emocional muy grande entre experimental directamente lo religioso en un escenario a que un sacerdote (un buen orador) te lo diga y lo interprete para ti.



Nota: el fragmento "...durante casi toda su historia el hombre ha anhelado la sumisión y desaparición de su voluntad y libertad en los designios del destino.  La libertad es una incertidumbre dolorosa" proviene de una conversación con mi amigo @Deicidium. estamos a la espera de que patente su idea para poder hacerle llegar las regalías correspondientes.

Nota dos: el fragmento "La espiritualidad en realidad sólo es una forma de catalogar la intuición" puede escucharse al principio de la primera película de Zeitgeist.

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