sábado, 30 de enero de 2016

Los Reptilianos



Uno de los aspectos más interesantes de la mitología de los reptilianos es su extensa popularidad durante el gobierno de George Bush. Tras al publicación del libro “ el gran secreto” de David Icke, la idea de una especie reptil gobernando al mundo desde las sombras funcionó como disparador y caló hondo en ciertos sectores moderadamente educados de Estados Unidos. Cristianos liberales y conscientes del acontecer mundial, sostenían que toda la historia podía resumirse con la lógica de una mala película sobre extraterrestres “Algo malo sucede con Estados Unidos” esta era una conclusión sencilla de obtener luego de sufrir en carne propia las leyes de control civil posteriores al 11s. Los conspiranoicos en general saben que algo anda mal, lo perciben, pero acuden a su imaginación y no a su información disponible para entenderlo. En todas sus posibles explicaciones de la anomalía, dudo que exista una construcción teórica más lúcida que esta; nuestros lideres y monarcas son monstruos. En un momento de estupor  y de absurdo como el gobierno Bush, donde no existía ningún sentido para la humanidad y la guerra, parecía fácil explicar aquella distancia entre el comportamiento irracional y abiertamente maquiavélico de las clases dirigentes  y el resto de la humanidad, embellecida por  los valores no siempre sinceros del cristianismo new age. Hay algo extraño en ellos, diría David Icke,  una naturaleza ajena a la humanidad que tanto valoramos. No es posible que el caos tenga algo que ver conmigo. No es posible que Bush y yo pertenezcamos a la misma especie. Hay algo malvado en él, malévolo en esencia, una intensión no reconocida, una falacia, una mentira en sus razones, en sus palabras. La lucidez del planteamiento de David Icke consiste en entender que Bush es inhumano e irracional, y que la clase dirigente del mundo actúa utilizando artimañas e intensiones ocultas, como si fuesen otra especie, carente de empatía y humanidad,  odiándonos en secreto, y conspirando contra nosotros.

El engaño está en la idea de que la humanidad no puede concebir a George Bush, a Tony Blair o a Aznar, a la Reina Isabel o a Putin. Es ingenuo, profundamente ingenuo, negarle a la humanidad sus puntos bajos, sus crímenes y desgracias. Nos cuesta aceptar que a Hitler lo impulsaron valores profundamente humanos, defectos que podemos encontrar en cualquiera de nosotros. Es mejor excluir lo odioso de la humanidad, alinearlo a lo monstruoso externo para sentirnos tranquilos con nosotros mismos. Los conspiranoicos son seres racionales, ocasionalmente inteligentes pese a ser conservadores nostálgicos  y cristianos heterodoxos. Excluidos de la educación de élite, del desarrollo científico y de los epicentros económicos, no encuentran mejor forma de justificar esa distancia que juzgar a sus contrarios como alienígenas. “Son los  otros los inhumanos, los que actúan por fuera de la humanidad”

Al menos en lo simbólico, sus mitologías funcionan como una poderosa venganza, y justifican la exclusión a la que son sometidos, sin que puedan remediarlo.



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viernes, 8 de enero de 2016

El Quimbo, el embajador de la india y el oro de los tontos.



Todavía recuerdo la mayoría de argumentos con los cuales se defendía la construcción de la represa el Quimbo.

“será una atracción turística, algo que mostrar en el centro del departamento” decían algunos “vendrán turistas a practicar deportes acuáticos, a bañarse y tomar el sol” se decía en los foros de Internet, y en los conversatorios abiertos que discutían la conveniencia de la obra “será un paraíso, un pedazo de mar en medio de las montañas”


Ni siquiera me molesto en anotar aquí los argumentos de políticos o periodistas pagados por emgesa, que mentían sin ninguna dificultad. Estas opiniones eran de la gente del común, de lambones desinteresados, de periodistas que no recibieron dinero por sus opiniones.


Era evidente que gente imaginaba que el Quimbo sería exótico. Las consecuencias ambientales y sociales eran desestimadas con facilidad. “Emgesa cumplirá lo pactado” era casi inimaginable pensar lo contrario. Pocos tenían en cuenta que el Huila ya tenía una represa, y no generaba el más mínimo interés estético, y mucho menos turístico. Se asumía, de la manera más provinciana posible,  que el Quimbo era algo novedoso en el mundo. Algo parecido al embajador de la india, que en el 62 engañó a buena parte de la clase política huilense, con una promesa de lo exótico muy similar.

La indignación actual me recuerda un poco a la mujer ingenua que cedió a las promesas de un charlatán y ahora debe lidiar sola con los costos de un embarazo no deseado.


Salvo el detalle que el Quimbo ya destruyó para nacer, y no se puede abortar.

El quimbo, efectivamente, fue un gran engaño, una mentira para tontos, y esto es aún más ridículo si se tiene en cuenta que el Huila ya conocía de primera mano las consecuencias de una represa, pero con un agravante;  para muchos de quienes estaban por fuera de la clase política, y de los medios de comunicación, fue un  engaño realizado a la fuerza. Sería injusto tildar por ello a todos los huilenses afectados por la represa como tontos, o como ingenuos. El quimbo se aprobó durante el gobierno colombiano más mafioso y peligroso de la historia, y fue defendido violentamente por las mafias locales, y políticos sin escrúpulos.

La vida útil de la represa Betania concluirá en el 2020 ¿que quedará en aquel lugar? Un enorme sumidero de mosquitos. 

En cincuenta años sucederá lo mismo con el Quimbo. pero por ahora, me encantaría ver a sus ingenuos defensores bañándose en medio de la madera podrida, y practicando deportes acuáticos en medio de toneladas de peces muertos.
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martes, 5 de enero de 2016

Notas Posteriores.


Propósitos para el fin del mundo. 

Hasta hace un tiempo yo era extremadamente optimista con el cambio de los años.  Al igual que la mayoría de personas, creí alguna vez que un ciclo exterior podía cambiar los vicios y desperfectos de mi personalidad. Que no son pocos, ni mucho menos insignificantes; no sé a quién culpar sobre lo inadaptado de mi personalidad y sobre mis fracasos de adaptabilidad. Quizá pueda responder diciendo que es cuestión de tiempo, pero precisamente es eso lo que ya no me queda. Desperdicié mi juventud escribiendo. Creo que con el paso de los años los seres humanos somos más reacios a la dificultad, y nos entregamos con mayor sentido práctico a la comodidad de lo familiar. Todo el tiempo quiero cambiar. Todo el tiempo quiero ser un hombre diferente a mí mismo. Hasta ahora la imposibilidad de la constancia hace previsible el fracaso. Todo lo que odio de mí se va acentuando con el paso de los años, mientras que mis pocos atributos como individuo se han ido desvaneciendo con la misma y cómoda placidez. Quizá el ejemplo más simple al respecto es el concepto de los propósitos de año nuevo.  En mi afán de sinceridad, cada año mis propósitos son más resignados y menos ambiciosos. Tras olvidarlos,  tras reconocer lo innecesario del engaño, uno tiene que aceptar esa fea realidad que es uno mismo. No existe peor resignación. Ningún desengaño resulta tan cruel ni tan inútil. Porque tras esa aceptación existe cierto grado agobiante de quietud, de mutismo, de soledad. No entenderse con uno mismo pareciera  la más agobiante de todas las soledades.

31 de diciembre de 2011

28 mil canciones en el 2013
Mi vida puede resumirse en veintiocho mil canciones. Pero quizá sean menos, tal vez sólo sean unas doscientas, o unas cien, o una veintena. He vivido poco, pero siempre he tenido música. Salvo ahora, que me creo muerto, y he tenido la necesidad de prescindir de ella, nunca he soportado la redundancia del silencio. Soy de aquellos que vivió, sintió y pensó a través de lo que escuchaba. No creo que semejante vejación filosófica haya sido fortuita o afortunada. Mi universo era limitado. Mi sensibilidad era efímera. Aunque en los últimos años mi pensamiento cambió, y con él he tenido que transformar  mis horizontes, sigo buscando música en todos lados, inclusive dentro de las palabras.  Para mí la música es la llave que decodifica los pensamientos ajenos, por ello creemos identificarnos a través de sus secretos. Por eso para el músico es tan fácil abrirse paso entre las mujeres y sus corazones. Por ello el orgasmo y la música poseen una oscura familiaridad. Si las pasiones pudiesen medirse y sopesarse, descubriría que soy más músico que escritor (o que soy cualquier cosa, menos escritor)

Enero 2014

Sobre la libertad femenina (fragmento)
A la hora de crear una identidad individual no pareciera importarnos mucho el valor metabólico de nuestros órganos sexuales. Resulta obvio que al definir nuestras individualidades somos sexuales, no metabólicos. Afirmar por tanto que somos racionales y que esta sea una definición estándar de lo humano parece una verdad a medias. Somos en realidad muchas cosas. La razón es, a la final, el evento realmente circunstancial en nuestra conducta. Porque primero somos seres metabólicos. Mucho después somos seres sociales. Y en especial, en este ensayo, somos seres sexuales. A la hora de hablar de identidad de los individuos en la sociedad no puede pasarse por alto el repudio que lo sexual generó durante siglos en la sociedad. Repudio que en realidad sólo ha sido apetito de control. La sociedad sólo puede intentar controlar lo sexual, no repudiarlo, pues la sexualidad define y reproduce a los individuos. Nuestros órganos sexuales definen buena parte de lo que somos. Pero como además también expulsan los residuos de eso otro que también somos, seres metabólicos, algunos pretenden confundir el apetito de control con preocupaciones higiénicas. A veces se dice que repudiamos culturalmente lo sexual por la relación orgánica que posee con la excreción. En el origen del hombre, Darwin afirma que algunos comportamientos de repudio y asco se generan como adaptaciones biológicas que nos previenen de una posibilidad de infección (repudiamos las excreciones, y la pudrición porque aprendimos, de manera inherente, que interactuar con estas dos sustancias aumenta las posibilidades de infecciones) El repudio era vital para sobrevivir en una sociedad humana pre-higiénica, pero hoy, al menos en lo sexual, no es más que un prejuicio. Sin embargo, ¿el repudio por la excreción explica en algún sentido el repudio por lo sexual? Aunque se compartan órganos en ambas acciones, negar esta sentencia sería mentir, pero afirmarlo de manera absoluta sería exagerar. En la resistencia que la sociedad creó alrededor de lo sexual existen un sinnúmero de causas que no podría reducir en este ensayo, dedicado más al sentido de la identidad de la mujer a través de lo sexual. En la sociedad nuestra identidad como individuos se fabrica a partir de su valor de intercambio y este, de un modo simbólico, nos organiza en roles específicos dentro de la sociedad. Antes que individuos, somos seres sexuales. Hoy más que nunca parece imposible crear una personalidad que desconozca un sentido sexual (incluso si este sentido sólo es una actitud de rechazo) siendo, de manera más que natural, el primer punto del ser humano joven que exige ser definido para generar una visión de  su individualidad. En la creación de esa identidad, y en orden de importancia, sigue el rostro, el resto de la cabeza, y luego el resto de nuestro cuerpo. Una amputación o una carencia nos otorga una identidad secundaria (puedo ser manco o cojo, y ser reconocido como tal, pero esta definición está subyugada al hecho de ser macho o hembra) 

octubre del 2010


Alteración pública, censura y el cuarto poder.

Ya no sé qué opinar sobre la censura. Por un lado los intereses comerciales de los grandes medios no pueden definirse jamás como inocentes, y por el otro, no se le puede otorgar al estado la capacidad de legislar sobre la opinión ¿y un punto medio? Bueno, los puntos medios son tan ideales como los puntos absolutos. Aquí he sido testigo de cierto chantaje publicitario por parte de emisoras locales hacia las alcaldías huilenses. Si un alcalde no pauta con una emisora especifica los periodistas se dedicarán a levantarle cada  hueco o posible hueco, llegando a los límites de la difamación.
Si paga, incluso sus peores errores serán encubiertos con una sonrisa de estúpida satisfacción. Recuerdo que de niño vi una película llamada el cuarto poder, dirigida por Richard Brooks (una definición algo coloquial la definiría como la destrucción de un ser humano a partir de la difamación mediática) creo que el gran dilema parte de que los intereses sensibles para la sociedad están blindados gracias al dinero. Si reconociéramos el cuarto poder (los medios de comunicación) como un punto sensible para nuestra salud mental, deberíamos concederle autonomía económica, como hacemos con el poder judicial y militar. La censura económica no puede controlarse. En el Huila particularmente padecemos de una censura bastante poderosa proveniente tanto del dinero como de lo político. Yo mismo no puedo decir aquí todo lo que me gustaría decir respecto a los miembros del gobierno local…sin embargo, creo que puedo hablar sobre lo que ellos tratan de censurar.
En el transcurso de la semana los políticos locales lograron algo impensable en una democracia decente; que se prohibiera hablar públicamente del voto en blanco en una elección en donde sólo existe un candidato. La decisión la firmó el presidente del consejo electoral, Carlos Ardila Ballesteros. He vivido de primera mano la reacción de las personas frente a esta elección. Varios gremios están en contra abiertamente de que Carlos Mauricio Iriarte sea el próximo gobernador del Huila, pero estos sectores han quedado silenciados frente a la elección. Tras nuestro candidato han armado filas todos los partidos tradicionales que están felices de repartir, de una forma muy equitativa y ordenada, todas las regalías destinadas al departamento.
No creo que exista nada más enternecedor que un grupo de viejos enemigos, viejos políticos de vieja data, dándose la mano y abrazando una causa común; gastarse hasta el último peso del presupuesto nacional designado a nuestro departamento.
Muchos periodistas conocieron algunos de los problemas detrás de la firma comisionista interbolsa. Tuvieron que callar porque la ley 599 del año 2000 prohíbe cualquier tipo de acción pública en contra de la bolsa o los bancos. Esta ley hace invulnerable al gremio financiero frente a la prensa.

Legalmente la investigación contra los órganos financieros sólo puede realizarla la superintendencia financiera. Si esta es incompetente, todos nos jodemos.
Entrados en calor me gustaría decir un par de cosas sobre la bolsa de Bogotá. Pero claro, como imaginarán, no quiero terminar en la cárcel.

Marzo del 2013

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Memoria Sanguínea


 El siguiente es fragmento perdido de "la Niebla y el Fuego" que tuve la cortesía de eliminar del texto final.


Terminada la visita papá y yo caminábamos bajando la montaña. Aquel era un frío atardecer.
— Tu novia es bastante bonita—me susurró con una sonrisa.
— no es mi novia, papá—le contesté
— No te enojes, guapetón—me respondió, acariciando mi cabeza—me parece una niña simpática, aunque un poco tímida. Me recuerda a mi pequeña Matilde.
— ¿Quién  es Matilde papá?
—una hermana mía, tu tía, que murió cuando tenía unos trece años de edad.
La idea me entristeció. Así que tuve una tía, pensé.
—A algunos kilómetros de aquí nacimos José maría y yo. La casa en la que vivíamos no era muy diferente a la de los padres de tu amiga. Teníamos tres perros, y un loro. Mi mamá cocinaba todo el día. Cuando llegamos al colegio mis viejos pudieron comprar la casa en donde ahora vivimos. Creo que les costó como tres mil pesos, y esa suma era un dineral entonces. Pero mis recuerdos más cálidos los tengo en estas montañas, aunque a decir verdad aquí teníamos una casa bastante pobre. Era pequeña, de un bareque triste, sin recubrimiento de nada.  Al lado había unos cultivos de café que eran de un senador. Mi papá se los cuidaba, era un trabajador muy obediente. Ese senador me consiguió una beca para estudiar. Gracias a esa beca pude ser médico.
No dije nada y le observé, como a la espera de que continuase su relato.
—José maría y yo éramos dos niños sucios y gritones jugando en los charcos. Comíamos guayabas y naranjas, y teníamos la barriga llena de lombrices—sonrió y se acarició el cabello, como sorprendido por la distancia del tiempo—ni siquiera habían inodoros en aquellos tiempos. Ahora que lo digo no puedo creerlo ¿te imaginas? En el último siglo estas tierras han tenido un movimiento que no te imaginas. El mundo se mueve demasiado rápido Arturo, y es una lástima,  tú no tienes memoria. No tienes idea de lo que para mí significa estar aquí.
—claro que tengo memoria papá. Una de 64 gigas.
Era un chiste malo que no pude evitar hacer, aunque él sonrió.
—Tu estas rodeado de aparatos increíbles, que diez años atrás parecerían mágicos. En mis días las cámaras análogas eran asombrosas ¡Las radios eran asombrosas! Los televisores eran para ricos. Pero ese no es el punto, no quiero aburrirte con mi nostalgia. En cincuenta años el mundo se ha movido. Mi abuelo no sabía escribir. Mi padre llegó a segundo de primaria. Y yo ahora soy médico. Tal vez tu futuro está muy alejado de estas tierras moribundas. Y tal vez y no pueda estar allí para aconsejarte.
Su mirada, momentáneamente, se hizo lúgubre.
—ya que el tiempo se mueve tan de prisa los padres ya no pueden enseñarle a sus hijos lo que significa la vida por que sus significados de repente se han descontinuado. O eso piensan los jóvenes, y eso pensé yo un día, sólo por que la moda era diferente, y la tecnología descontinuaba con velocidad todo pensamiento anterior. Nunca escuché a mi padre. Me esforcé por ser algo completamente diferente a él. Sé que tú piensas así, y no soportas algunos detalles de mi forma de pensar. Lo respeto, Arturo, pero deberías saber que si toda mi experiencia te resulta inservible, la incertidumbre será terrible para ti, pues tienes que cometer todos mis errores de nuevo para llegar a las mismas conclusiones. En tu tiempo, si no se es terco y ambicioso se está completamente perdido. Eres inteligente, y por eso, tus decisiones estarán plagadas de dudas. Yo tengo cosas que enseñarte, deberías saberlo, mis errores son un tesoro que deberías apreciar. Te ahorrarían tiempo. Yo por ejemplo, quise irme de este lugar, irme lejos, ser un ciudadano del mundo, carecer de recuerdos. Al final no llegué demasiado lejos.
Llegamos a un puente. Nunca antes papá me había hablado con tanta emoción, y yo no sabía exactamente qué pensar. Mi papá estaba cansado, así que nos sentamos junto a unas rocas. Gurdo silencio un segundo. Yo le observé con algo de malestar.
— ¿a qué viene este sermón papá? ¿He hecho algo malo?
—no has hecho nada malo, pero por favor escúchame. ¿Crees que el mundo comenzó contigo verdad? ¿A cuántos Sánchez crees que estas montañas alimentaron? ¿Durante cuánto tiempo crees que estamos aquí?¿ en el tiempo que llevas en san jerónimo, has aprendido algo de tu propia historia? Tus compañeros en Bogotá, tú y tu generación, todos conducidos por la tecnología son gente realmente solitaria. ¿Cuántas vidas han desaparecido en estas tierras? ¿Puedes escuchar sus voces? No, no escuchas nada. Careces de memoria. Careces de recuerdos. Mis abuelos y mis padres murieron aquí. ¿Cuántas vidas más crees que desaparecerán? imagínate a todas esas personas, a toda su experiencia, a toda su memoria, desapareciendo, olvidándose sólo porque esta descontinuada, porque ya no te es útil, porque ya no servirá para solucionar tus problemas cotidianos. Por eso te traje hasta aquí Arturo, por eso te traje a mi pueblo de origen, para que no cometas mi error. Obviamente, sé que el tiempo está cambiando. Sé que tus prioridades son distintas. Sé que tal vez estas palabras no te sean útiles ahora. Sólo quiero que recuerdes hijo, es lo único que te pido. Cuando escuchas y recuerdas ya no estás solo. Otros te hablarán al oído, otros que vivieron, amaron y sufrieron como tú. Un día la comida brotaba de esta tierra y la gente, aunque era pobre, no pasaba hambre. La tierra era generosa, y ya no lo es. Este pueblo desaparecerá pronto, lo destruirán para sacar oro de la montaña. Yo moriré pronto. Y tú estarás solo. Serás un náufrago en un mundo que jamás te pertenecerá. Al mundo hoy lo conduce la sed de novedad y la falta de memoria. Por tanto, siempre estará plagado de ansiedad e incertidumbre.
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lunes, 4 de enero de 2016

Sobre la mentira.

Metodología para cazar promesas

La mejor arma para cazar promesas es una red para mariposas. Quien  no me crea y suponga que mi arma de casería es ineficaz debería estudiar mejor la anatomía de las promesas. Si no las conoce, bueno ¡debería avergonzarse! ¿Cómo puede ir por la vida sin distinguir las promesas falsas de las verdaderas? Pero descuide; pensando en  personas como usted escribo esta metodología.  Escúcheme bien; no repetiré nada. Suelen tener, bajo el caparazón azul, un par de alas guardadas, que se pliegan casi hasta el límite de sus ocho patas. El único equivalente para semejantes alas son las de la mariposa. Sin ser exactamente iguales, se parecen bastante, salvo por las plumas en la parte superior y las escamas inferiores, que como sabrá, no las tienen las alas de  las mariposas.  Las promesas nacen con facilidad, pero agarrarlas en pleno vuelo suele considerarse una tarea titánica. Algunas (las más hermosas) se marchitan demasiado pronto. Dicen que las promesas verdaderas se marchitan más rápidamente. Acostumbro a coleccionar promesas como pasatiempo. A veces las estudio. Sé que tienen su taxonomía propia, pero la documentación es escasa. Todo lo que sé lo aprendí por mi mismo. Al principio es difícil diferenciar  cuales eran falsas o cuales verdaderas (digamos, para simplificar, que esta distinción es única en la especie y que su división homóloga en los demás seres vivos es lo masculino y lo femenino, sin ser exacto catalogarles en un sólo género) Las promesas falsas siempre son hermosas, estrafalarias, pero en realidad su valor disminuye al ser muy comunes. A veces pareciese que solo existen estas, y que las otras son míticas, pero no es así. Lo sé. Mi teoría es que falsas y verdaderas se necesitan para existir. ¡Pero si usted comprendiera la escasez de promesas verdaderas! Pensaría entonces que mi  modesta tarea de estudioso es estupida, y tal vez tenga razón. Creo conocer a todos los cazadores de promesas de la ciudad. Ninguno ha cazado jamás una promesa verdadera. Alguna vez creí hacerlo, y fue, como dije al principio, en el centro de la ciudad.  Paseaba yo con mi red junto a la plaza de bolívar. Caminaba en dirección al sur. Junto a la catedral privada vi un feo gusano. Al principio me compadecí de él y quise llevarlo a un sitio seguro, pero al levantarlo y verlo más cerca descubrí que en realidad era una promesa sin alas. ¡Una promesa sin alas! No sé porqué llegué a esa conclusión si en realidad jamás había visto una equivalente, pero en si, era extraña. Tenía muy mal aspecto. Pensé que si las promesas falsas eran hermosas y ágiles al volar, en contraposición, las verdaderas serian feas, babosas y gordas. Metí al gusano en mi pequeño porta insectos y seguí mi camino. Pero no me creerá; ¡encontré otra promesa verdadera, otro gusano repugnante junto a la casa de Nariño! Lo primero que pensé fue “este es mi día de suerte” y luego, me resultó inevitable dudar de lo irrepetible de mi descubrimiento. Tomé este nuevo gusano que era un poco más repugnante que el anterior y también lo metí en mi porta insectos. Decidí llevarlos a la sociedad de estudio taxonómico de las promesas, junto a la universidad nacional. Aunque tenía miedo, quise alardear un poco. Decirles, “he encontrado dos especímenes de lo que ustedes han buscado por años” en realidad no me importaba equivocarme. Solo deseaba ver sus rostros y su momentánea admiración. Lastimosamente, cuando luego de hora y media de caminata, por fin llegué y les hablé, el suspenso que yo deseaba fue remplazado por un inescrupuloso escepticismo. Ellos estaban pensando ya declarar su búsqueda de la promesa real una tarea baldía e inútil. Les dije; esperen, no teman, encontré las verdades genuinas, las promesas más extrañas de todas. Abrí mi porta insectos. Y a que no imaginan lo que encontramos. Dos feas promesas falsas, con alas cafés que apestaban a estiércol. Habían cagado todo dentro de mi porta insectos y ahora volaban, con una lamentable y terrible mediocridad. En realidad apenas y podían volar. Terminaron muriendo frente a la escéptica mirada de los estudiosos, que al ver mi porta insectos, todo lleno de estiércol, no pudieron evitar su carcajada. Lo que obtuve a la final fueron golpecitos de compasión en mi hombro. Me dijeron; “descuida, no tienes el merito de encontrar la única promesa verdadera en nuestra investigación, pero al menos, será irrefutable tu merito de encontrar las promesas más espantosas de la historia” observé con tristeza mis dos gusanos muertos, portadores, a pesar de su minúsculo tamaño, de una inmensa cantidad de estiércol. Al parecer, además de feos y repugnantes, resultaron alérgicos a las miradas demasiado inquisitivas.

Ayer me llamaron del centro de estudios para comunicarme que cerrarían el capitulo de búsqueda, y publicarían una conclusión en la que afirman que la contraparte  sexual de las promesas falsas nunca han sido las verdaderas, si no los hechos, unas feas piedras  con cuatro patas que a veces golpean a los desprevenidos, pero a mi aquella declaración me parece necia, tonta, y totalmente carente de lógica. ¿Como desconocer la tendencia universal de los opuestos que posee el universo? Yo les contesté, digan lo que quieran, a mi no me importa, yo continuaré caminando con mi red para mariposas, y un día, señores, un día, llegaré a sus casas, y muy felizmente les restregaré en la cara una promesa verdadera,  así sea la única y la ultima que quede en todo el universo.

— ¿es una promesa? —me preguntó, inicialmente.

— ¡si! ¡Es una promesa! — le grité

El muy desgraciado no contuvo la risa y se burlo de mí. ¿Que opción me quedaba?  Ante tamaña grosería no tuve más alternativa que tirarle el teléfono. 
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domingo, 3 de enero de 2016

La Vaca Bretona

“Consideremos en primer lugar a la vaca bretona: durante todo el año solo piensa en pacer, su morro reluciente sube y baja con una impresionante regularidad, y ningún estremecimiento de angustia turba la patética mirada de sus ojos castaño claro. Todo esto parece de muy buena ley, todo esto parece incluso indicar una profunda unidad existencia, una identidad envidiable por mas de un motivo entre su seren-el-mundo y su ser-en-si. Pero ay, en este caso el filosofo se pillara los dedos y sus conclusiones, aunque basadas en una intuición justa y profunda, no serán validas si antes no ha tomado la precaución de documentarse con un naturalista. En efecto, doble es la naturaleza de la vaca bretona. En ciertos periodos del año (especificados precisamente por el inexorable funcionamiento de la programación genética), dentro de su ser se produce una asombrosa revolución. Sus mugidos se acentúan, se prolongan, la misma textura armónica se modifica hasta recordar a veces de un modo pasmoso algunos quejidos que se les escapan a los hijos del hombre. Sus movimientos se vuelven más rápidos, más nerviosos, a veces la vaca emprende un trote corto.

 Hasta el morro, que no obstante parecía, en su lustrosa regularidad,concebido para reflejar la permanencia absoluta de una sabiduría mineral, se contrae y se retuerce bajo el doloroso efecto de un deseo ciertamente poderoso. 

 “La clave del enigma es muy simple, y es esta: lo que desea la vaca bretona (manifestando así, hay que hacerle justicia en este aspecto, el único deseo de su vida) es, como dicen los ganaderos en su cínica jerga, “que la llenen”. Así que la llenan, más o menos directamente; en efecto, la jeringa de la inseminación artificial puede, aunque al precio de ciertas complicaciones emocionales, sustituir en estas lídes el pene del toro. En ambos casos la vaca se calma y regresa a su estado original de atenta meditación, con la excepción de que unos meses mas tarde dará a luz un ternerito encantador. Cosa que para el ganadero es puro beneficio, dicho sea de paso.” 

Naturalmente el ganadero simbolizaba a Dios. Movido por una simpatía irracional hacia la potranca le prometía en el capitulo siguiente el eterno disfrute de numerosos sementales, mientras que la vaca, culpable del pecado de orgullo, seria condenada poco a poco a los tristes placeres de la fecundación artificial. Los patéticos mugidos del bóvido no eran capaces de ablandar la sentencia del Gran Arquitecto. Una delegación de ovejas, formada por solidaridad, corría la misma suerte. El Dios escenificado en esta breve fábula no era, como se ve, un Dios misericordioso


Michel Houellebecq - ampliación del Campo de Batalla (fragmento)
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